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viernes, 23 de diciembre de 2011


La imagen en Oncología

Los avances que se han llevado a cabo en Oncología durante las dos o tres últimas décadas han mejorado sustancialmente la supervivencia de muchos enfermos oncológicos e incluso han permitido la curación de algunos pacientes con tumores. Casi el 60% de todos los tumores diagnosticados se convierten en largos supervivientes y por tanto su opción de tratamiento es curativa.
Para todos los implicados en la atención de pacientes con cáncer el futuro depara importantes desafíos. Estos retos incluyen el desarrollo de terapias nuevas y más efectivas, de nuevas tecnologías que permitan diagnosticar el cáncer en un estadio más precoz de desarrollo, que puedan definir la presencia y la extensión más precisa de tumores ya conocidos, y para monitorizar las nuevas terapias valorando directamente las dianas biológicas específicas.
La investigación médica puede llevar a estrategias nuevas en el tratamiento que combinan los nuevos conocimientos en genética biológica con drogas dirigidas a dianas específicas. El impulso de la Medicina molecular ha discurrido paralelo al desarrollo de las drogas convencionalmente utilizadas y se están introduciendo continuamente nuevos agentes en ensayos clínicos y comparándose su utilidad con las terapias establecidas en estudios controlados randomizados. También las técnicas de radioterapia se han desarrollado considerablemente con la introducción de la radioterapia tridimensional conformada, la radioterapia de intensidad modulada y la braquiterapia. En cirugía, los avances van dirigidos principalmente a técnicas menos agresivas con menor morbilidad, como la cirugía laparoscópica y videoasistida y el desarrollo de técnicas mínimamente invasivas.
Los extraordinarios desarrollos en la imagen diagnóstica han mantenido un ritmo paralelo a todos estos desarrollos clínicos y la imagen en Oncología actualmente se reconoce como una herramienta crucial en el manejo de los pacientes con cáncer. La introducción de la TC con multidetectores ha transformado la TC en una modalidad tridimensional y el continuo desarrollo y la expansión de la PET ya está teniendo un impacto mayor en el manejo en la práctica clínica. La RM ha demostrado ser una técnica con gran versatilidad y flexibilidad y con una extraordinaria capacidad de proporcionar datos morfológicos y funcionales en el mismo examen. También en la ecografía se ha introducido el empleo de agentes de contraste que son de gran utilidad en la caracterización de lesiones.
De todo esto se deriva que la imagen en el cáncer supone un gran incremento en la carga de trabajo de un departamento de Radiología y que va en ascenso. Esto ha llevado a una concienciación de la importancia de los radiólogos como miembros clave en los equipos multidisciplinares de manejo del cáncer. Por ello, es
primordial que el radiólogo tenga un conocimiento de la historia natural del cáncer y del comportamiento del tumor en cuanto a la respuesta al tratamiento. Asimismo, debe tener conocimientos de las estrategias del tratamiento y, por supuesto, estar al día de los nuevos progresos. El radiólogo no sólo debe interpretar las imágenes, sino dar respuesta a las situaciones clínicas de los pacientes oncológicos.